Derecheando en España

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«El castigo por negarse a participar en política es acabar siendo gobernados por hombres inferiores» (Platón)

La campaña electoral de 2019 está movilizando a la sociedad española.
Algo que debería ser positivo, en esta ocasión provoca una inquietante incertidumbre. Las pautas negativas de esta campaña, plagada de mentiras, de acusaciones falsas y tergiversaciones torticeras de la realidad marcadas por politicastros frikis, aparentemente recién llegados. Con una importante remesa de caras nuevas en la derecha, sustituyendo a anteriores dirigentes quemados por la corrupción, o incluso en la cárcel, el debate político se ha enrarecido. De repente, el objetivo se centra en temas irrelevantes o ya superados, que centran las charlas y charletas, los debates y las broncas familiares de los españoles. Los responsables, en realidad, no son unos recién llegados al ambiente político, llevan toda su vida viviendo de subvenciones públicas y sueldos del estado, conseguidos a través del partido corrupto, pero en la tercera fila.

Cómo vende votos la derecha

La prensa se ha tenido que enfrentar a la decisión de si hablar o no hablar de algunos de estos chanchulleros, meapilas y retrógrados que han vuelto con fuerza a la política. Hablar de ellos, aunque sea para aclarar sus mentiras, es malo para todos, porque reciben un protagonismo que no se merecen. No hablar de sus mentiras y disparates, es peligroso por el rápido contagio de sus barbaridades manipuladoras a la ciudadanía menos informada.

Tanto es así que el primer contagiado por Vox, ha sido Pablo Casado presidente del Partido Popular, demostrando una aparente falta de inteligencia, fomentada por un equipo de frikis de tercera fila o recién llegados, que han caído de bruces en la estrategia del partido de ultra derecha Vox. Simultáneamente, el partido Ciudadanos, el otro actor de la derecha, se ha empeñado en competir con los otros dos a través de ese falso patriotismo que proyecta Vox. Los dos partidos ya asentados de la derecha, se han reconvertido en marionetas del minoritario y nuevo partido de extrema derecha, con tanta facilidad que han perdido la batalla por su falta de inteligencia y visión de futuro.

En el resto de Europa, los partidos de derecha ya tuvieron que enfrentarse a un lance similar, pero lo han sabido resolver de forma más inteligente. La derecha europea le hace el vacío a la ultra derecha. No hay peor desprecio que no hacer aprecio, y sin duda, es la mejor forma de combatir las mentiras, manipulaciones y estafas de la extrema derecha. Entrar en su juego es perder la partida. La incompetencia del ambicioso Rivera le ha llevado a una absurda posición de incoherencia, estableciendo un absurdo “cordón sanitario” a otros partidos y cayendo de bruces a los pies de esa extrema derecha de disparates y tonterías para llamar la atención.
La batalla por el poder en la derecha española, ya la ha ganado Vox gracias a los dos dirigentes más descerebrados de la política española: Casado y Rivera; Rivera y Casado, a cual más tonto y más equivocado.

¿Como se puede explicar esto?, ¿Cómo puede ser que dos partidos en disputa del mismo electorado puedan cometer el mismo error?. ¿Cómo pueden estar perdiendo tantos votos cada día de campaña?. Muy sencillo, el votante de derechas, que no se destaca precisamente por votar desde el análisis, raciocinio o en función de datos contrastados; si no por motivos emocionales, por habladurías y emociones negativas mal canalizadas, llega a una sola conclusión:
¿Qué más da Vox, Ciudadanos o Partido Popular, si son “el mismo
perro con distinto collar”?.

No olvidemos que Vox nace del PP. Son los mismos corruptos de la mafia madrileña del PP. Su líder, Abascal, era uno más de los que vivían de las mamandurrias y chanchullos de la mafia madrileña de Aguirre robando a manos llenas el dinero público. Era compañero de Casado, no solo de partido, también de equipo. Vivió la mayor parte de su vida, igual que Casado, de salarios públicos como asesores o directores de chanchullos oficiales, a las órdenes del equipo de los ahora presidiarios o investigados de Aguirre, tutelados por Aznar. La justicia llega tarde a estas elecciones, liberando del sumario tarde, muy tarde, que tienen pruebas que implican hasta a la condesa Aguirre, en la trama de corrupción que une al PP con Vox.

El mismo Aznar, no se cansa de decir en los congresos, charlas y charlitas que promueve su opaca fundación FAES, que los tres partidos son de la misma familia, que los tres partidos son hermanos, elevándose él mismo como el padre supremo de todos ellos. Y razón no le falta, todos ellos pertenecieron a su equipo, aprendieron las mismas tácticas de comunicación del miedo, de la mentira, de la descalificación grosera del adversario, mientras robaban hasta las telarañas de lo público. No cabe duda que toda la actual derecha española es hija de Aznar. Si aún queda alguien en España que se sorprenda, solo tiene que consultar la hemeroteca. Una sana costumbre que los españoles deberíamos practicar continuamente, para evitar que nos engañen tan tan a menudo, estos politicastros que nos han tocado para nuestra desgracia.

¿Por qué la derecha basa su discurso en la mentira?

Porque les resulta muy rentable. En España la inmensa mayoría de los votantes no se molestan en comprobar nada. Prefieren decidir sobre la marcha, en caliente, en función de cualquier cosa que les llame la atención de entre los bulos, chismes o mentiras que les cuente el amigo tonto de turno, en Whatsapp o en Facebook. Todavía con más ahínco si se lo ha escuchado a uno de los muchos difamadores profesionales en los medios como Inda o Jiménez Losantos. El votante medio en España no se molesta en pensar, analizar o comprobar nada, de hecho, considera una gran molestia el simple hecho de ir a votar.

Precisamente por eso, la abstención en España es tan alta, con porcentajes que como mínimo giran en torno a la tercera parte de los votantes.

Los datos de las elecciones europeas de 2009 y 2014 son una muestra de la evidencia:

  • Elecciones al Parlamento Europeo de 2009 (España)

Hab.inscritos 35.492.567

Votantes 15.935.147

Participación 44,90%

PP – 6.670.377 = 24 diputados

PSOE – 6.141.784 = 23 diputados

Abstención – 19.557.420 = 0 diputados

  • Elecciones al Parlamento Europeo de 2014 (España)

Hab.inscritos 36.514.084

Votantes 15.998.141

Participación 43,81%

PP – 4.098.339 = 16 diputados

PSOE – 3.614.232 = 14 diputados

Abstención – 20.515.943 = 0 diputados

Según la última demoscopia del CIS, en esta campaña el 40% de los votantes decidirán su voto el último día o incluso en el mismo momento de meter la papeleta en la urna del colegio electoral. La mayor parte de estos votantes que viven esta campaña desde la duda, votaron a la derecha en pasadas elecciones. Por lo tanto, en esta ocasión se llevará las mayoría de las papeletas quien suelte el disparate mas gordo en el último momento. Estas elecciones las va a ganar el miedo: El miedo a que siga gobernando una derecha que arruina a la mayoría y enriquece a una minoría; o el miedo que provoque alguno de los mentirosos mensajes apocalípticos de la derecha, a los millones de idiotas útiles que solo reaccionan por el miedo al mismo miedo.

1.
En una situación económica tan estancada, en la que llevamos ya más de diez años sin a penas crecimientos ni cambios, se hace imprescindible valorar a quien se le va a dejar las riendas del estado para que vivamos mejor o peor los próximos años. Con una situación tan grave de precariedad para una cuarta parte de la población que se prolonga desde hace tanto tiempo, es un suicidio darle la confianza a quien prefiere ignorar las soluciones o incluso ha provocado esa precariedad. Esa cuarta parte de la población, sumada a una mayoría de jubilados con pensiones bajas, ya no pueden soportar más recortes, no pueden seguir sobreviviendo precariamente. Pero lo peor, es que a nadie le interesa hablar sobre un futuro mundial dentro de un escenario de robotización de gran número de puestos de trabajo, una digitalización globalizada que arruinará a las pequeñas y medianas empresas, y el errante panorama económico mundial de un capitalismo en decadencia. La derecha está trabajando en la sombra para allanar el camino a las grandes corporaciones internacionales. No interesa que la gente comience a preocuparse por lo que realmente debería darles miedo y no por fuegos artificiales envueltos en una bandera de dudosa patriotismo.

2.
Con una alta preocupación por los innumerables casos de corrupción y saqueo de las arcas públicas del Partido Popular, tras decenas de sentencias condenatorias, cuando cada semana se informa de la entrada en prisión de un dirigente del PP o de una imputación más, no se puede votar por costumbre. No se puede votar a los que tienen todo que tapar con barbaridades mediáticas, en discursos incendiarios plagados de mentiras. Es demasiado ingenuo caer en la trampa de los mensajes emocionales de alto nivel de crispación y olvidar la realidad, los hechos demostrados y juzgados por la Justicia. La Audiencia Nacional, sala segunda, sentenció al Partido Popular, al partido, no a un “golfo de ese partido”, a toda la organización llamada Partido Popular, como “un partido corrupto, delincuente y de prácticas mafiosas”. Hasta la reforma del edificio de su sede del partido la pagaron con dinero negro. Nadie debería olvidar esta realidad y dejarse engañar por soflamas engañosas del experto en generar fake news, en mentir con datos falsos, en retorcer torticeramente la realidad, el mentiroso Casado.

3.
En una situación de excesiva preocupación por la unión del estado, provocado por el absurdo intento de independencia de Cataluña, hay que pararse a analizar. Hay demasiadas vísceras disparatadas poniendo distancia y demasiadas mentiras en el debate político, como para seguir en lo visceral, lo superficial. De dejarse engañar por este problema, que intereses oscuros han aumentado a una falsa alarma patriótica. Es tan solo un argumento para llamar la atención, desde una derecha sin propuestas, sin soluciones para todos, que para esconder sus desastres económicos y sociales, necesita crear artificialmente un enemigo para polarizar el debate, distrayendo a los votantes de los problemas reales.

Los perfiles del votante de derechas

En España es muy fácil distraer de los problemas reales a la mayoría de los votantes. El electorado español no está enseñado a interesarse por la realidad y mucho menos por valorar las soluciones. Los datos aburren a la mayoría, cuando es la única base real para tomar decisiones. Los mensajes solo llegan si llaman la atención, la realidad les aburre. Las ideologías, fruto de la reflexión ante la vida, no existen. Ya se han encargado los politicastros de no promover la reflexión, si no la exaltación, mucho más fácil de controlar y dirigir hacia sus espúreos intereses. Estancarse de por vida en la decisión de ser de derechas o de izquierdas, es lo que en realidad prevalece sobre las propuestas, sobre las soluciones a los problemas de cada momento. Una frivolidad que pone al mismo nivel el hecho de pertenecer a un equipo de fútbol que a un partido político, cuando en realidad, la política no es una apuesta de fe, es la forma de solucionar el futuro de cada uno. No se puede ser tan estúpido como demuestra serlo la mayoría del electorado español.

Pero la gente hace lo que hace por algo. Hay motivaciones psicológicas, en muchos casos ocultas a ellos mismos, para creerse pertenecer a un grupo. Desde la psicología o el marketing se llevan muchos años estudiando estas motivaciones profundas. Es ciencia, no son opiniones sobre como hay que dar una patada a un balón o banalidades habituales de barra de bar. Las empresas no se juegan millones a la ligera por lo que confían a analistas el estudio de esas motivaciones y aprovechar ese conocimiento. Los partidos políticos actuales mueven tal cantidad de dinero que actúan de la misma manera. Utilizan el marketing político, más moderno; o bien la propaganda política, más antigua.

Analizando los votantes de derechas, se pueden distinguir cuatro grandes grupos en función de su motivación para sentirse o creerse de derechas.

Los elitistas

Son personas que se creen superiores a sus demás conciudadanos. Les gusta llamarse “conservadores”, porque pretenden que todo quede como está, que ellos sigan conservando sus privilegios sobre los demás. Pocos son realmente privilegiados sobre el resto:
Funcionarios de nivel alto, empresarios con grandes empresas, profesionales con altas minutas, rentistas, herederos, millonarios…
pero la mayoría de los elitistas, seguramente no tengan ninguna razón real para sentirse dentro de este grupo. Posiblemente sean pensionistas que difícilmente llegan a fin de mes, agricultores con pequeñas explotaciones, pequeños empresarios, o trabajadores. Son los que pagan con sus impuestos, buena parte del dinero que termina en los bolsillos de los ladrones políticos de guante blanco del PP o de Vox. Les da igual. Ellos y ellas se creen superiores. Creen pertenecer al club elitista, por el simple hecho de votar a partidos que promueven la diferencia, la discriminación. Sean quien sean esos “otros” a discriminar. Da igual si son extranjeros o si son sus hijos o familiares directos. Se creen superiores y punto.

Los reaccionarios

Están en contra de todo lo nuevo. Es un perfil que siempre se ha dado en la humanidad, en todas las épocas. Son personas que aspiran a instaurar un estado de cosas anterior al presente. También les gusta llamarse así mismos conservadores o tradicionales. En momentos de cambio se aterran de miedo a lo nuevo, siempre piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor. Por su profundo miedo al cambio, en un momento como el que vive actualmente la humanidad, se sienten aterrados ante prácticamente todo. Sus valores, aquellos con los que nacieron, crecieron, se educaron y vivieron buena parte de su vida, se han ido al garete. Ahora ya no vale trabajar duro y ser honrado para ascender socialmente. Tampoco montar un negocio y soñar con el ascenso social gracias al trabajo y el buen criterio. Ahora las mujeres jóvenes se comportan de otra forma, piden los mismos derechos que los hombres y eso les aterra. Ahorrar dinero no sirve para sentirse seguros ante un incierto y amenazante futuro. El director del banco ya no es alguien de confianza, es un estafador. El que manda, en otro tiempo digno de honores y reverencias, ahora casi siempre, es un ladrón. Viven en alerta en un mundo en el que se sienten en constante peligro.

Los neoliberales

Pueden estar forrados o no tener un duro, pero tienen clarísimo que necesitan una sociedad desigual en la que el reparto del dinero no sea justo. Así, que sean ellos los que se beneficien de esa diferencia. Si todos fuésemos iguales, ellos no podrían ser diferentes, por lo que necesitan apoyar un sistema económico injusto, de corto recorrido, insostenible, aunque haya demostrado graves errores en el pasado y en el presente. Necesitan que permanezca un sistema económico injusto que creen conocer, para que ellos puedan beneficiarse algún día del sistema y convertirse en clase alta económica. Se diferencian de los elitistas en que no se creen mejores que los demás, es que necesitan demostrar que son mejores, demostrándolo con el dinero necesario para que todos lo vean. Viven de aparentar y de ostentar. Son fruto del “sueño americano”, esa patraña del capitalismo que tan hondo ha calado desde el siglo XX.

Dicen que su fundamento ideológico es un estado no intervencionista, que no cobre impuestos y deje hacer lo que le de la gana a quien quiera hacerlo. Si necesitan contaminar, destruir el medio ambiente y envenenarnos a todos para enriquecerse solo ellos, tiene que estar permitido por el estado. Aborrecen todo lo público, pero eso sí, suelen vivir del estado, se aprovechan del estado, venden por partes
el estado para quedarse ellos solos los beneficios y detestan las subvenciones… siempre que no sean para ellos. Su motivación profunda es la envidia y una desmesurada ambición. Necesitan pertenecer a la élite económica, aunque sigan siendo unos muertos de hambre. Se les ve a la legua: Los “quieroynopuedo” siempre aparentan ser más de lo que en realidad son.

Los estultos

No entienden nada y no les preocupa lo más mínimo no entenderlo. Repiten proclamas como loros y cuanto más absurdas y crispantes, mejor las recuerdan. No se sienten inseguros porque a nada le dan vueltas y por tanto no llegan a sentir ese miedo social de otros
grupos. Con vidas tan vacías se aburren mucho. Necesitan algo para entretenerse, el fútbol, la prensa rosa, o los mensajes de los políticos crispantes. Necesitan provocar para vivir algo emocionante durante un rato. Pueden defender cualquier estupidez si les sirve para charlotear, aunque no recuerden exactamente que palabras tenía el mensaje que intentan repetir, y por supuesto, no tengan ni la más remota idea de lo que significa. A este grupo pertenecen votantes de todos los colores, izquierda, nacionalismos o derecha. La diferencia es que los que votan a la derecha se creen inferiores al resto, por lo que regodeándose en su estupidez, confían más en el amo esclavista y ladrón que en alguien que les haga pensar. Pensar les duele, les produce dolor de cabeza. En su ignorancia creen que es más seguro fiarse del rico, porque para ellos el dinero demuestra inteligencia y honorabilidad. Lo que nunca llegan a entender es que el rico, seguramente lo es, porque ellos son los lerdos que hacen rico al rico.

Pueden darse perfiles mixtos entre estos cuatro grupos. Todos tienen algo en común: Son los idiotas útiles (término político, no un insulto) de los partidos de derechas. Con su voto apoyan a quien les perjudica, pero no se enteran.

El término “idiota” se creó en la antigua Grecia y se les aplicaba a los abstencionistas, a los que no iban a Atenas a votar en contra de sus intereses como ciudadanos libres. Significaba «dejado, insolidario, ignorante». Más tarde en USA, la prensa acuñó el término “idiotas útiles” atribuyendo su origen al Politburó de Lenin, para definir a los europeos y americanos que alababan el régimen dictatorial de la URSS. En resumen, el término sirve para definir a un ignorante de las motivaciones ocultas de quienes se aprovechan de él.

La estrategia electoral de la derecha

Los partidos políticos españoles, quizás en todo el mundo, se mueven por estrategias que tienen más que ver con lo empresarial que con lo ideológico. Ya no tratan de dar respuestas al futuro de la gente desde una lógica ideológica y por lo tanto unas ideas congruentes y consecuentes. Ahora se trata simplemente de vender votos. El marketing político, es la forma de presentar el producto estrella, el voto, de una forma atractiva para que se produzca. Para que la gente “lo compre” y meta su papeleta en la urna. Para que un producto se venda hay que buscar a quien lo puede comprar, a quien necesita el producto que se vende. Por eso los mensajes de la derecha son comunes en los tres partidos, responden a las necesidades de los cuatro grupos de electores de derecha expuestos anteriormente.

En la parte 2 del artículo te explico en qué han consistido las estrategias de marketing político de cada uno de los tres partidos de la derecha…

Parte 2 – DERECHEANDO EN ESPAÑA Y LA PROPAGANDA NAZI

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2 pensamientos en “Derecheando en España

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