El Control de la humanidad

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Control de la humanidad

He leído varios libros de ciencia ficción en la que la humanidad permanece secuestrada por los poderes fácticos de una dictadura encubierta y en al que la población como zombis, son utilizados para el beneficio de unos pocos que a su vez están controlados por ese poder oculto que dicta el destino de las naciones. ¿No hay una similitud con lo que está pasando en la realidad? Si a mí me hubieran dicho hace años que mi país iba a ser gobernado por una troika extranjera y que el gobierno iba a besar los pies de gobernantes europeos mientras con sus legiones de corruptos avasallan al pueblo español con recortes sociales, robando la dignidad de un pueblo, sometiéndolo con infamia a la desesperación y a la pobreza, no me lo hubiera creído. Pero a veces por desgracia todo lo ficticio se convierte en realidad.

Pero aún vamos más allá. El negocio de la enfermedad se ha disparado de una forma alarmante. Ya no existen verdaderos científicos que trabajaban para el beneficio de la humanidad. Ahora existen investigadores que bajo las garras de las multinacionales, acaparan y patentan todo lo que se mueve para después sacar frutos a la “hormiga trabajadora” y los que no lo puedan pagar que se mueran en el olvido. Pero lo más sangrante y lo más humillante de este siglo que podemos denominar “el siglo del control de la humanidad”, es que se están descubriendo remedios naturales y eficaces para que nuestras vidas sean más llevaderas, para vivir en un mundo mejor y sin embargo esas zarpas del poder que nos controla, obstaculiza y destruye todo avance que no lleve un beneficio económico para sus abultados bolsillos. Me refiero a motores de agua inventados ya o vehículos que circulan con el combustible de agua de mar, o enfermedades que se podían curar con remedios como el MMS del que vamos hablar a continuación o energías libres y gratuitas que no se quieren poner en práctica porque se acabarían los negocios de esa élite que domina el mundo.

No, no es ficción, es una realidad que el ciudadano debe darse cuenta y no cerrar los ojos y creer a los que dicen que esto solo son prototipos y que no se puede poner en práctica masivamente por falta de tecnología o de conocimientos.

¿Cómo un gobierno puede permitir que sus ciudadanos se mueran por no administrarles un medicamento que la farmacéutica ha puesto un valor desorbitante que incluso es muy caro para las arcas del Estado? ¿Cómo una multinacional se atreve a no entregar ese medicamento en su justo precio cuando ya ha obtenido pingües beneficios por su venta? ¿Acaso no puede ser un asesinato? ¿Dónde está la justicia y el valor de la vida? ¿Dónde está el gobierno que tiene obligación de proteger la vida de los ciudadanos? ¿Cómo se atreve la farmacéutica vender el Solvaldi a España 180 veces más caro de lo que cuesta en realidad según han denunciado distintos medios de comunicación? ¿Cómo lo permite el Gobierno? El Solvaldi para los enfermos de Hepaititis C cuesta sólo 115 € y se lo vende a España por 20.000€. Esto es una locura, el negocio de la enfermedad al descubierto. ¿Qué intereses hay por parte del gobierno para proteger estos desmesurados precios? ¿Este gran negocio?. Esto mismo pasa con muchísimos medicamentos.

Hoy no se investiga para curar las enfermedades, sino para mantenerlas, tener clientes que se mantengan enfermos largo tiempo consumiendo un producto. Esto sí es rentable y no lo digo yo, sino muchos profesionales médicos entre otros  el premio Nobel de medicina británico, Richard J. Roberts, que denunció a las grandes farmacéuticas de anteponer sus beneficios económicos a la salud de las personas, deteniendo el avance científico en la cura de enfermedades porque curar no es rentable.

“Los fármacos que curan no son rentables y por eso no son desarrollados por las farmacéuticas que, en cambio, sí desarrollan medicamentos cronificadores que sean consumidos de forma serializada”, dijo Roberts en una entrevista a la revista digital ‘PijamaSurf’. “Algunos fármacos que podrían curar del todo una enfermedad no son investigados. Hasta qué punto es válido que la industria de la salud se rija por los mismos valores y principios que el mercado capitalista, los cuales llegan a parecerse mucho a la mafia”, se pregunta el nobel de medicina de 1993.

El científico e investigador acusa a las farmacéuticas de olvidarse de servir a las personas y preocuparse solo de la rentabilidad económica. “He comprobado cómo en algunos casos los investigadores dependientes de fondos privados podrían haber descubierto medicinas muy eficaces que hubieran acabado por completo con una enfermedad”, explicó. Añade que las empresas dejan de investigar porque “no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que cronifican la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento”.

¿Porqué ante estas denuncias públicas de profesionales de la salud los gobiernos no actúan de forma contundente? ¿No debería ser suficiente para abrir una investigación?.

Otro ejemplo lo tenemos en el MMS. Sus defensores afirman que puede curar la malaria en pocas horas, y que también se puede utilizar para cualquier otra enfermedad, desde la Gripe A y el SIDA o el cáncer, pasando por el resto de las miles de dolencias que podemos padecer. Y además sin efectos secundarios. Desde mediados de mayo del 2010 ha sido prohibida la venta y difusión del MMS en varios países del mundo incluida España. ¿Por qué motivo? Si es tan eficaz como se dice que al parecer ha sido demostrado, el gobierno de inmediato tiene que realizar pruebas sobre este método que evitaría la muerte de miles de personas de ser cierto. ¿Tanto cuesta realizar un análisis clínico?, Si no se hace es porque realmente no hay interés de hacerlo y por consiguiente es un grave error que los ciudadanos no deberían de permitirlo.

El MMS consta de dos componentes muy abundantes y baratos -Clorito Sódico (NaClO2) y un ácido débil (ácido cítrico, vinagre, limón…) – que cuando se juntan producen un gas llamado Dióxido de Cloro (CLO2); para finalmente, después del proceso purificador, convertirse en agua (H2O) y sal común (Cloruro Sódico). Este gas (CLO2) es el que genera el potente efecto desinfectante interior, que mata a todos los agentes patógenos anaeróbicos que se encuentran en el cuerpo; pero discriminando las células y bacterias sanas que tenemos. Y esto lo hace por el diferencial del PH corporal.
Nuestro organismo en estado sano tiene un PH general neutro de 7 a 7,5. Cuando estamos enfermos graves, nuestro PH puede bajar de 7. Es en ese medio ácido que proliferan todos los patógenos y sustancias tóxicas que nos enferman. Según sus defensores, el Dióxido de Cloro es selectivo en su inmenso poder destructor: solo acaba con los microorganismos por debajo de un PH de 7. De esta manera se preservan nuestras células sanas, el sistema inmunológico se potencia y finalmente la mayoría de las enfermedades de origen bacterial, parasitario o vírico desaparecen, según dicen sus defensores.

Jim Humble descubrió el Dióxido de Cloro de casualidad en 1996, al aplicarlo en forma de oxígeno estabilizado (Clorito Sódico diluido al 3,5% en agua), para purificar el agua. Lo utilizó como emergencia cuando él y sus colaboradores, que estaban buscando oro en la selva de la Guayana, contrajeron la malaria. Sorprendentemente se curaron y Jim comenzó a investigar los procesos bioquímicos que habían tenido lugar. Un par de años después desarrolló la fórmula definitiva del MMS, que combinaba el Clorito Sódico diluido a un 28% en agua con un activador en forma de ácido débil (vinagre, limón o ácido cítrico) que potenciaba enormemente la generación del gas Dióxido de Cloro. A continuación comenzó su odisea de intentar expandirlo por el mundo, empezando por donde más podrían necesitarlo y apreciarlo: Sudamérica y África.

En este producto se une a tres factores importantes por las que animo al gobierno y al Ministerio de Sanidad a que realicen las investigaciones necesarias:

-NO SE PUEDE PATENTAR. El Dióxido de Cloro es una sal mineral, un elemento abundante y común como el agua o la sal de mesa, que no se puede patentar y por tanto no es posible crear un monopolio de ventas que diera grandes beneficios económicos a nadie.

-ES MUY BARATO. El Dióxido de Cloro es muy barato. El coste de venta del MMS a precio de usuario y fabricado en pequeñas cantidades, es de 30 euros los 140 ml. , con 4 ml de precio 1 €, se puede curar a una persona de malaria y por 100 euros mantener un año el tratamiento para una persona con cáncer. Mucho menos costaría curar la gripe, la malaria, la tuberculosis…

-SE EVITARÍA LA COMPRA DE FÁRMACOS. Por el supuesto poder terapéutico que tiene, algunos expertos han calculado que más de 4.000 medicamentos podrían de ser utilizados si el MMS llegase a ser mundial y masivamente conocido.
El Ministerio de Sanidad debería investigar el MMS y comprobar su eficacia y en caso afirmativo, de ser viable y confirmar su eficacia, levantar su prohibición para el beneficio de toda la sociedad, ahorrándose millones de euros de dinero público que podrían derivarse a otras partidas más necesitadas.

Pero si sólo sistemáticamente se prohíbe, sin valorar los resultados que dicen tener, se puede estar perdiendo un gran remedio que salvaría la vida a millones de personas. Al igual que ocurre con las energías libres o con las grandes propiedades curativas que tiene el agua de mar. Debemos despertar y exigir. El mundo sería una balsa de bienestar en el mar de la tranquilidad, si no se hubieran puesto muros a grandes inventos que podrían haber revolucionado la sociedad y que sin embargo han sido olvidados o perseguidos por el poder económico que controla la humanidad.

Autor: PEDRO POZAS TERRADOS (NEMO)

(Fotografía y montaje: Pedro Pozas Terrados)

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