Monedero frente al ataque de los mediocres.

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 “La dimisión de Juan Carlos Monedero es algo más que la dimisión de un dirigente político nuevo en una organización nueva y con pretensiones de ser, en la actividad y desempeño político, algo nuevo. Juan Carlos Monedero forma parte de esa nueva clase intelectual de alto nivel en lo político, con una militancia y activismo social avanzado en la praxis cotidiana.

Y no es que sea un hombre tan jóven como los que solían estar en su entorno, aunque lo parezca. La experiencia vital que le adorna es sumamente interesante como para aportar esa experiencia y determinismo en sus quehaceres cotidianos.
Es por todo ello que, al comenzar la indignación por los recortes de la política gubernamental, de la austeridad, y comenzar a analizar la realidad social que nos circunda, Monedero, junto a un grupo de profesores, a su vez, activistas con los movimientos sociales al uso y acosados por la clase política donde la alternativa era poco menos que descabellada, comenzaron a organizarse conjuntamente, y acabo por confluir intelectualidad con activismo, materializándose, inmersos en el ambiente de una indignación que tomó la fuerza necesaria para poner en jaque años de permisividad y deterioro en los derechos de la ciudadanía. Antes había nacido el 15M y, con él, la risa patética de los establecidos que, entre frases como “¡Bah, esos son cuatro!”, “Éstos perroflautas ¿dónde irán?”, “Bueno, que se presenten a las elecciones y a ver que hacen” y sandeces de prepotencia parecidas, invitaron a la sociedad a dar un paso inédito hasta ahora…
Había sociedad indignada, había necesidad de cambio, había intelectualidad no resignada, había lideres mediáticos, y nació PODEMOS. Había alternativa.

Sin desmerecer al resto, Pablo Iglesias se convirtió en el líder por su innegable capacidad ante los medios de comunicación. Iñigo Errejón fue el estratega que vió el camino electoral a seguir, y Juan Carlos Monedero el nexo de unión de esa intelectualidad clara con la calle, con la gente, el más directo y quien decía las cosas de forma menos políticamente correctas, pero entendibles para la mayoría social que buscaba que algo sucediera en España.
Y ésta foto se trasladó a la Organización creada, a sus órganos de dirección, y se comenzó la marcha hacia “la conquista al asalto de los cielos”.

Aquí comenzaron los primeros encontronazos entre la cúpula y las bases que formaban el músculo de PODEMOS: ¿El asalto lo realizaría un equipo de élite preparado, concentrado y autónomo, o todo el “ejército” en conjunto diseñaría una estrategia para atender todos los frentes? La cúpula optó por lo primero. Ellos lo harían por su capacidad mediática, por su análisis certero y por sus conocimientos y formación política. El resto, las bases, el “ejército al estilo Pancho Villa”, se debía organizar, nutrir al grupo y sostener que el cambio, además de necesario, era inevitable.

Todos oímos en la Asamblea Vistalegre la defensa de estos principios por parte de Pablo Iglesias: “Concentremos las fuerzas en los que ganen y, si yo no soy, me aparto para que otro equipo de élite lo haga”, ” Un secretario general es más eficaz que 7 portavoces, no habrá disensos”, “Yo no soy ningún macho alfa, soy uno más al que le ha tocado defender nuestro proyecto”…  Todo pensado para que él pudiera decir con quien y cómo se organizaba el asalto. La contestación fue allí mismo. Echenique le dijo que la eficacia no estaba reñida con la participación, y Teresa Rodríguez le espetó que ni un secretario general, ni dos, ni 17, ganaban unas elecciones, lo hacia el pueblo o no se completaría esa victoria.

Una vez elegida la cúpula, el equipo de élite se repartió el trabajo, con tan mal ojo que Pablo Iglesias colocó a sus allegados en puestos de protección personal, con el fin de obstaculizar la labor del “ejército” que dejaba atrás, organizándose. Y, aquí, llegó el incremento de la relación entre las bases con la idea de Juan Carlos Monedero, al corresponderle la elaboración del programa electoral de la organización, de cara a las elecciones generales, auténtico objetivo de PODEMOS: el “asalto” soñado.

Juan Carlos Monedero se puso manos a la obra y decidió contar con la gente, aquellos que se habían batido el cobre en el intento de empezar a organizarse a través de círculos, unidad básica de PODEMOS, tanto sectoriales, como locales, comarcales, etc. No sin problemas, el trabajo de extensión que debían haber realizado otros, y que los sectoriales e inscritos más decididos hicieron desde sus propios medios recorriendo el país, fueron puestos en valor por él, y les pidió que le preparasen las líneas básicas de un futuro programa, de forma colaborativa y participativa. Monedero se ofreció como vía, y como responsable de visibilizar dichas ideas y propuestas del trabajo de los círculos y agentes sociales.

Y comenzaron a llegar documentos a su equipo de trabajo. Y comenzaron las inquietudes de los sectoriales por saber cómo hacérselos llegar… y comenzó, también, la preocupación en los otros, porque era posible que se organizaran “los de abajo” y reclamaran su lugar en el paraíso. Había que evitarlo, así que se gestó el alejamiento con “la gente”, el exceso de control, el fomentar el servilismo y hooliganismo, y la táctica fué introducir a la organización en un proceso electoral sin fin, elegir para todo pero todo bajo control, enfrentarles en disputas estériles, ocuparles en batallas perdidas… Y, entonces, Juan Carlos Monedero fue tocado pero no hundido. Pronto se empezó con el discurso perverso y falso de “los mejores”: “las élites nos guiarán”, “los gobiernos serán de los mejores” pero, ¿quienes eran los mejores? Decisión de Pablo Iglesias, el líder incontestable. Y ahí se empezó a ver que la subjetividad de Pablo Iglesias, la humanidad de Pablo Iglesias, era terrenal, y no falta de defectos de los que parecía estar a salvo.

Entonces surgió el caso Monedero, que ni fue caso ni fué nada: Un ciudadano español realiza un trabajo fuera de España, la idiosincrasia del trabajo no permite cobrarlo en el momento de realizarlo, cursos de verano, conferencias, informes sobre la implementación de una moneda única en Mercosur y un libro- ensayo con una Universidad, fruto de su experiencia de tres años como profesor invitado, suponía una serie de pagos en el tiempo que había que declarar… ¿La costumbre para ello en ése ámbito? Crear una sociedad, y que vaya emitiendo facturas cada vez que se cobre algo. Esto supone que la declaración sale menos en un 8 % que si lo declaras en el momento real de cobro como persona física: un error contable, o cada cual que le ponga la malicia que quiera, que se soluciona haciendo una declaración complementaria y punto. El dinero no se fué a Suiza, sino a un proyecto en España, y se declara lo justo con esa corrección. Ya les gustaría a los 30,000 personajes que tienen su dinero fuera de España estar en esa situación.

A lo dicho antes, añadir la decepción que supuso que los documentos que se le habían hecho llegar por “la gente” de los círculos no parecían contar para la dirección de PODEMOS y ver que se ponían palos en las ruedas de esa “gente” que participaba. Además, su percepción de que no se correspondía su defensa, ante los ataques mediáticos, con la que él había ofrecido a sus amigos, a Pablo cuando le tocó y a Iñigo cuando le sucedió lo mismo, lo llevó a refugiarse en la “gente” de a pié. Se avino a visitar comarcas semi-olvidadas a las que daba un momento de gloria, se le podía ver en algunos círculos locales de incógnito, empezó a denunciar el alejamiento de las bases de la dirección, a decir que había que recuperar el espíritu del 15 M , etc. Y “la gente”, que ya le valoraba como ese nexo de unión entre dirección y bases, más se solidarizó, y más apreciaba y agigantaba su figura.

Los mediocres de PODEMOS no podían soportar tal cúmulo de cosas y deciden, utilizando la más rancia de las expresiones de la casta, culparle, de forma cobarde, de la bajada en las expectativas que las encuestas van reflejando, escudándose en el problema fiscal.

Por si fuera poco ese alejamiento denunciado, PODEMOS, que no se presenta a las elecciones municipales, decide romper con el pueblo que se quiere empoderar, entre ellos sus bases, y decide también no apoyar las candidaturas ciudadanas que meses antes proclamaba promover y ayudar… Excepto, claro está, donde están los palmeros del líder, y de alguno que otro que ha cogido más influencia que la que su capacidad permitiría de forma normal y merecida.

Ante ésto, a un intelectual coherente, a un activista social permanente, no le queda otra que decir que hay muchas trincheras desde las que luchar, y que no le llevemos en procesión sino que le hagamos un sitio en el corazón, que él no faltará a la cita del pueblo con su destino desde el silencio y la reflexión. Ésta es la realidad de una dimisión. Juan Carlos Monedero es el referente de los de abajo, no porque él lo haya buscado, sino por qué nos hemos visto reflejados en un trayecto con sombras y luces, pero siempre mirando hacia abajo, hacia nosotros, hacia los que sufren. No vamos a permitir que los referentes de alto nivel como él sean sustituidos por referentes mediocres de baja estofa y arteras maniobras propias de partidos de la casta, como denunciábamos, no hace mucho tiempo, todos.

Javier Bilbao
Inscrito

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